Tomando Vuelo

Las últimas semanas he recordado lo vivido en el 2018. De manera personal y como familia vivimos de todo. Jeremiah creció y cambió tanto; dejó de usar el chupón, dejó de ser el bebé de la casa y se convirtió en hermano mayor, aprendió a ir al baño (qué aún está perfeccionando) y le volvió a crecer el pelo, tiene más vocabulario bilingüe y vocabulario que aún no logro descifrar. Que por cierto, tengo increíbles anécdotas de esta experiencia del aprendizaje de Jeremiah de ir al baño.

Por otro lado, Mateo llegó a nuestras vidas y estamos descubriendo su hermosa personalidad. Es muy sonriente y a la vez muy gritón; a veces está súper tranquilo y al rato ya se desmorona en llanto… creo que será muy intenso. 

De manera personal me salieron nuevas canas y aprendí a no amarlas, pero creo que entre menos las quiero… más me salen. 

Nosotros (Gera y yo) como matrimonio crecimos y de manera laboral seguimos con retos y avanzando en nuestro negocio y el haber emprendido con nuestra agencia creativa. A veces nos gustaría tirar la toalla y volver al mundo “godin” (sin ofender) pero Dios siempre nos sorprende con nuevos retos y siempre provee trabajo.

Y concluimos el 2018 con una gripa colectiva y familiar, que no nos permitió salir mucho y permanecer en casa. 

Pero a pesar de esta conclusión tan “non grata” del año, estamos listos para iniciar este 2019. Y este inicio de año me hizo recordar los planes y metas que he hecho a lo largo de los años y como he ido creciendo en unas áreas y otras las tengo estancadas. 

¿Recuerdas cuando de niño tomabas vuelo para correr y ser el primero en llegar a la meta? Mi enfoque era en ser la más rápida y la primera y me olvidaba de los demás competidores. Especialmente cuando “las carreritas” eran con los niños de la cuadra. La clave era estar enfocado en llegar a la meta. A veces tomaba más impulso que otras veces, dependía de la carrera y los competidores. Creo que deberíamos retomar ese impulso y ser genuino como lo éramos al ser niños, y ganar la carrera que este 2019 represente.

Uno de mis propósitos de cada año es “aprender a cocinar” y sé que es algo en lo que he mejorado y a la vez en lo que tengo que seguir creciendo y aprendiendo. Este año estoy tomando vuelo y creo que una buena meta cumplida sería preparar un rico platillo para fin de año.

Tal vez has tirado la toalla y en el proceso decidiste que tomar vuelo sería arriesgado o tal vez ni siquiera valía la pena intentarlo; pero yo creo que nunca es tarde para tomar impulso y retomar sueños o acciones que ahora permanecen en el piso. O tal vez sientes que la meta parece aún lejos, pero lo único que necesitas para alcanzar ese sueño es tomar un poco de vuelo.

Pienso que de alguna manera la reina Ester pudo haber sentido “monotonía” o decir “cual es el punto de seguir con estos preparativos de belleza, si tan sólo soy una judía huérfana que nunca será escogida”

12 Y cuando llegaba el tiempo de cada una de las doncellas para venir al rey Asuero, después de haber estado doce meses conforme a la ley acerca de las mujeres, pues así se cumplía el tiempo de sus atavíos, esto es, seis meses con óleo de mirra y seis meses con perfumes aromáticos y afeites de mujeres, 13 entonces la doncella venía así al rey. (Ester 2:12-13)

Pero Dios tenía otros planes, nunca subestimes lo que Dios ya tiene preparado para ti. Para un tiempo como este, es que Dios me permitió vivir, y aunque los retos parecen ser mayores este 2019, sé que podré lograr ser la mejor versión de mí del 2018. ¡Sólo toma vuelo y despega en fe!

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