TRIBUTO A PAPÁ

Cuando pienso en la palabra Papá, pienso en la persona que me ha amado, que me ha corregido, me ha contado las historias más extravagantes, me ha enseñado a soñar en grande y que me heredó en vida el mejor regalo: mi fe en Jesús. Así es, mi papá es un héroe sin igual.

Mi mamá siempre nos ha dicho a mi hermano y a mí: deberíamos hacerle un monumento a tu papá. Y con este post y en alusión a que estamos celebrando el día del padre; quiero hacer un tributo a su vida, tal vez no un monumento, pero sí reconocer lo que significa para mí.

Cuando yo estaba naciendo, ¡mi papá estaba haciendo un examen de matemáticas de la prepa abierta! Creo que reprobó el examen… mi mamá casi fallece en el alumbramiento (ella te puede contar su experiencia) y yo llegué con bien a este mundo. Mi papá siempre nos decía que nunca era tarde para aprender y le admiro mucho porque el continuó estudiando, trabajando, pastoreando y siendo papá; hasta que finalmente ya no pudo más. Dejó inconclusa su carrera de historiador en la UNAM, era de los estudiantes más grandes en su generación. Pero nunca ha dejado de aprender y leer. Recuerda los nombres y fechas con una increíble precisión, además de contarte la historia de la manera más agradable posible; y que decir de sus vivencias, si tuvo perros con nombres como: “solo vino” o “como tú” ya imaginarás que increíbles historias tiene. Cuando terminas de conversar con él te quedas picado…

Tengo muchos recuerdos de la infancia. Recuerdo que de niños teníamos unos “bloquecitos” de madera y que junto con mi papá hacíamos casitas y construcciones muy divertidas. Recuerdo que teníamos la colección de cuentos y canciones de Cri-Cri en LP; escuchar los discos, cantar, jugar y reír era lo máximo. También recuerdo que en un festival de disfraces de la escuela mi papá me hizo un sombrero de princesa, era un cono de cartulina con “tiritas” en la punta, esas “tiritas” fueron hechas de bolsa de sandwich; para mí era perfecto.

Recuerdo que uno de sus trabajos, entre su multifaceta de ser papá y pastor, tuvo uno en un puesto de revistas. Creo que eso fue en Tampico, Tamps. Si mal no recuerdo en esa época a veces usaba una vestimenta de pantalones y camisa color Kaki, y en ese tiempo de mi infancia estaba de moda Karate Kid. Pues ese traje era el de Mr. Miyagi; a parte de que mi papá tiene un poco rasgados los ojos (más cuando se ríe) quedó perpetuamente en nuestro recuerdo como Mr. Miyagi, aún en el vecindario con amigos cuando ya crecimos.

Mi papá también trabajó como velador en un hotel, y por un tiempo trabajó en la central de abastos de la ciudad de México; creo que esa época fue de las más difíciles porque casi no lo veíamos. Siempre trabajó muy duro para sacarnos adelante. Mi hermano y yo siempre estudiamos en escuelas privadas, teníamos becas y había que echarle ganas al promedio. Gracias al esfuerzo de papá pude aprender inglés como segundo idioma y eso nos abrió muchas puertas.

También fuimos nómadas. Hay una grabación en un cassette, donde uno de los jóvenes que mis papás pastorearon nos compuso una canción: “Los panchitos nómadas serán” y se cumplió! Porque nos cambiamos muchas, muchas, muchas veces de casa y de ciudad… ¡y hasta de país! Fue en 1996 que dejamos todo en México y llegamos a Estados Unidos, pero esa es otra historia.

Por las noches oraba conmigo antes de dormir y nos cantaba. Siempre le ha fascinado cantar, le encanta cantar himnos a todo pulmón. También es conocido como “Placido Delgado”. 

También es mi predicador favorito, expone la palabra de manera increíble y si eres de los que les gusta dormir en la iglesia, con él será distinto; porque en el momento que menos lo esperes uno de sus gritos te despertará. Si aún no lo has escuchado predicador, no dejes de invitarlo a tu iglesia.

Hace un año por estas fechas recibimos noticias inesperadas. Para ser precisos, el pasado 27 de Junio del 2016 supimos que mi papá tenía cáncer de próstata. Los médicos no nos dijeron, sino hasta después supimos, que su cáncer era uno de los más agresivos y para muerte. Pero Dios ha tenido misericordia y nos lo ha concedido un tiempo más. Ya pasó por el tratamiento de radioterapia, fueron meses complicados y actualmente se está recuperando exitosamente; a diferencia de otras personas con cáncer, yo veo a mi papá en victoria. De hecho hubo una palabra que le dieron a mi papá: “esta enfermedad no es de muerte” y creemos que Dios le ha sanado. Aún está en revisión y tratamiento, pero creemos que el cáncer desaparecerá.

Doy gracias a Dios porque me dio al mejor papá del mundo. Puedo decir que mi papá es un ejemplo del Salmo 37:4 “Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.” Siempre me ha enseñado a confiar en Dios y no desfallecer, sabiendo que Dios siempre cumple sus promesas.  Para un tiempo como este nació mi papá en un hogar humilde. Sin imaginar que aquel niño que creció en el campo, llegaría a a ser un hombre impactaría cientos de vidas y en especial la mía.  Gracias papá por ser lo máximo para mí. Te amo Papá.